Jorge Uriel, un colimense en el centro de la guerra

Jorge Uriel Zepeda Tirado, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima y voluntario en Ucrania, ha presenciado de primera mano el horror de los acontecimientos bélicos que azotan la capital ucraniana, Kiev.

Entrevistado vía Meet en “Noticias UdeC”, el espacio noticioso de Universo FM 94.9, la radiodifusora de la Universidad de Colima, el joven colimense narra sus experiencias y comparte el quehacer que realiza como voluntario en el país europeo.

Uriel retrata el “caos impresionante” que se vivió durante las primeras horas de la invasión y la llegada de los soldados rusos a las inmediaciones de Kiev. Entonces recorrió las calles donde asesinaron a centenares de civiles aterrados que buscaban la forma de salir y refugiarse.

“Creo que ha sido uno de los momentos de mayor tensión, porque no sabíamos cómo iban a atacar, si iban a bombardear, si iban a hacer algo, nada más estar confiando en Dios, orando y estar en el refugio esperando que pasara todo”.

El trabajo de Jorge y la ayuda humanitaria

Jorge llevaba 4 meses en Ucrania cuando se desató la guerra. “Estamos adaptándonos, siendo resilientes y buscando la manera de estar apoyando en estas circunstancias tan difíciles”.

“Es muchísimo el dolor, es real todo lo que sucedió. Me tocó visitar (Bucha) como 3,4 días después de que se retiraron las tropas rusas. Era muy preocupante porque había mucha gente que no tenía que comer”.

Zepeda Tirado relató que su trabajo se ha dado en facetas. La primera, tras el inicio del ataque, fue tratar de proporcionar información fidedigna a los medios de comunicación internacionales pues no había cobertura informativa debido a que no se les daba acceso a los reporteros.

Luego, durante mes y medio tuvo como base una iglesia, donde concentró sus esfuerzos en ayudar a la evacuación y suministrar comida a soldados, enfermeras y a personas de la tercera edad.

La última etapa la centró en acercar la ayuda humanitaria a quienes más lo necesitan, visitar las zonas de desastre y proporcionar protección a algunas personas, como son los chalecos antibalas.

La destrucción de la guerra

El universitario colimense atestiguó de primera mano la destrucción causada por la batalla: “Los vehículos aplastados por los tanques, disparos en todos los edificios, muchísimas casas destruidas, centenas”, al punto que equiparó los daños a los que deja a su paso un huracán, un terremoto o un incendio.

Describió que durante los primeros días de la invasión, muchas personas en la ciudad de Kiev portaban armas y se percibía el nerviosismo en las calles: “Comiendo las personas estaban armadas, era un proceso en donde en la mente estaba muy cercana la invasión, iban a llegar casa por casa, departamento por departamento, entonces era muy tenso”.

Añadió que durante horas, las personas vigilaban desde sus ventanas, arma en mano, observando lo que sucedía, pues había personal ruso infiltrado en la ciudad; se sucedieron muchas batallas por la noche.

“Se establecieron muchos toques de queda, desde las 6 de la tarde, 7 de la tarde ya no se podía salir, ahora es a las 10 de la noche”.

El egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima explica que utiliza como protección un chaleco antibalas -“y la ayuda de Dios”-, cuando sale al exterior de la capital, pues las calles de Kiev están regresando a la normalidad, aunque todo el tiempo se pueden escuchar las alarmas antiaéreas.

Los estragos de la guerra

A pesar de que la normalidad regresa a las calles, cuestiones vitales como energía eléctrica, agua potable y otros productos vitales aún escasean. Pero Jorge atisba una luz de esperanza pues las temperaturas se han incrementado, alcanzando una media de 15 grados que dejan atrás el gélido invierno.

“Cuando inició la invasión estábamos a -7, -8 grados, y era muy difícil todo, no tener energía para calentarse”, comenta.

El voluntario colimense destaca que ahora el transporte público -que es gratuito- comienza a recuperar sus rutas normales. Sobre las tiendas comerciales le impresiona el orden que se ha mantenido en su interior desde el inicio de la guerra, pues “no hubo acaparamiento”.

“Es impresionante ver la resistencia de las personas”, reseña y agrega que “cuando llevábamos ayuda humanitaria, si ya tenían algo de comida decían: ya tenemos. ¿Cuánto tenían? Para uno o 2 días, pero querían que le llevaran a alguien más”.

Explica que ahora comienza a haber una “tensa calma” mientras la población capitalina intenta retomar sus actividades cotidianas, aunque esto no se puede al 100%, solamente lo básico.

Asegura que mientras que la ciudadanía se muestra combativa e incluso han logrado que lo poco que tienen alcance para todos, “el uso de combustible es lo contrario, pues el desabasto es mayúsculo, ya que se puede demorar hasta 4 horas en obtener algo de gasolina”.

Patriotismo al alza y la hermandad rota

Jorge refiere que no tiene contacto con otros mexicanos, pero sí se relaciona con ucranianos y, a pesar de la barrera del idioma, trata de hacerse entender con un poco de ucraniano, ruso e inglés.

Gracias a ello se ha percatado del creciente patriotismo que se vive en el país, pues los ucranianos creen que van a ganar la guerra: “Están confiando mucho en el Ejército y consideran que necesitan un poco de tiempo, solamente más tiempo para poder ganar esta guerra”.

Sin embargo, Zepeda Tirado analiza que la guerra camina por una línea muy estrecha que puede escalar a algo más. “Putin no logró sus objetivos que tenía planeados al inicio que eran derrocar al presidente”.

Sobre Volodímir Zelenski y su tendencia a acercarse a los Estados Unidos y a la Unión Europea, el colimense opinó que la ciudadanía lo respalda, pues “las personas están muy de acuerdo con eso, quieren dejar el pasado soviético, están marcando una diferencia entre Rusia y Ucrania”.

Precisó que otra secuencia de la guerra fue el quebranto entre los 2 pueblos, pues la hermandad que los unía históricamente se ha roto.

La escalada de la guerra

Cuestionado sobre si el conflicto bélico pudiera extenderse a TransnistriaMoldavia y otros países cercanos, Jorge Zepeda indicó que recientemente el Ejército ruso alertó sobre la creación de un corredor sobre el mar Negro para quitarle a Ucrania su salida al mar y llegar hasta Transnistria.

“Ahí se revela que no era tanta la intención de que ‘no quiero que Ucrania sea parte de la OTAN’, sino que ya había un conflicto que estaba arreciando y fue como la excusa perfecta. Putin veía un presidente débil, que venía de un contexto diferente y veía todo a favor”.

Añadió que el conflicto seguirá en la región del Donbás, pudiéndose extender hasta la ciudad de Odesa, pero todo depende de lo que piense Vladimir Putin, pues se habla de algunos conflictos internos en Rusia, el cáncer del presidente y otros rumores, pero consideró que aún terminada la guerra, el resentimiento permanecerá en esa zona y no se sabe si pudiera resurgir en otro momento.

Con información de: https://elcomentario.ucol.mx/jorge-uriel-un-colimense-en-el-centro-de-la-guerra/?fbclid=IwAR12v8Bm0HQzwUyUeFYm3z-t8fazaXSiQqU7GfhBrVCOFJH7NWEm8TY182I

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