Cinco superfoods originarios de México

El 70% de los chapulines es proteína; además, son ricos en calciomagnesio y vitaminas B1 y B12. Los mexicanos acostumbran comerlos como complemento de distintos platillos como las quesadillas, el guacamole, las salsas o, incluso, a modo de frituras, sazonados con chile, sal y limón. ¿Te atreves a probarlos?

Chía

La chía es una semilla diminuta que tiene la capacidad de absorber 12 veces su peso en agua. Contiene una altísima cantidad de fibraantioxidanteshierro y minerales. Consumirla le permitirá a tu organismo funcionar de la manera adecuada. Pruébala con tu agua de sabor favorita. ¡Te encantará!

Amaranto

Este superfood está presente en México desde la época prehispánica, en la que tenía un importante papel en distintas ceremonias espirituales y religiosas. La planta de la que proviene el amaranto es rica en fibrahierrocalciomagnesio y vitaminas A y B. Sus semillas son lo que conocemos como amaranto, las cuales, además de absorber todos los nutrientes de las hojas, ayudan a prevenir enfermedades como la anemia. Puedes añadirlo fácilmente a tu dieta diaria en una ensalada, combinado con fruta o como sustituto del trigo.

Aguacate

El aguacate, sin duda, es uno de los superfoods más conocidos. Está lleno de beneficios, pues además de proteger el sistema inmunológico, ayuda a la vista, al cerebro y a reducir el colesterol; por si fuera poco, tiene un alto contenido de fibra, lo cual contribuye a una buena digestión, una piel saludable y un cabello reluciente. Definitivamente, es un superfood que no puede faltar en tu dieta diaria, sin contar que tiene un delicioso sabor. Pruébalo en cualquier presentación, ¡te encantará!

Nopal

Además de que forma parte de nuestros símbolos patrios, es considerado uno de los alimentos más saludables. El nopal ayuda a absorber el exceso de azúcares en el cuerpo gracias a su alto contenido de fibra, además de ser una excelente verdura para hacer un detox. Se puede disfrutar en distintas presentaciones como jugoensaladassopas o, incluso, asado.

Escrito por Almudena Compeán

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *