Comentario a tiempo Pacífico y democrático Por Teodoro Rentería Arróyave

De última hora, por la mañana de este martes, 18:30 hora local, el diario La Vanguardia ha informado que el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, cesado por el poder central de Madrid, ha reiterado que el movimiento independentista es pacífico y democrático.

 

Puigdemont explicó que “si nos hubiéramos quedado” en Catalunya, y hubiéramos dando “una cierta resistencia”, habría habido “una reacción de enorme violencia por parte del Gobierno”, pero “no queremos exponer a la población de Catalunya a otra jornada de violencia” como la del día del referéndum del 1-O, precisó.

 

Al mismo tiempo, continúa la nota, el líder soberanista, explicó que no está en Bruselas para pedir asilo político porque “no es una cuestión política de Bélgica”, sino que está en el país “para actuar con libertad y seguridad”. Aclarado este punto ha comentado que “la manera de expresarnos mejor sobre lo que pasa en Catalunya es viniendo a la capital de Europa”.

 

Agregó, que sin tener la voluntad de “escapar de la justicia”, “tomamos las elecciones como reto democrático”, en referencia a los comicios del 21 de diciembre. Y que si esta decisión tiene como precio “ralentizar la construcción de la república”, es un precio “asumible”.

 

Para luego precisar que “nadie ha abandonado el Govern y continuaremos nuestro trabajo”, pero de momento, “una parte del Gobierno hemos venido a Bruselas para hacer evidente que hay un problema con Catalunya”, mientras que en Catalunya, “otra parte del Govern y de la candidatura de JxSI seguirán como miembros legítimos del Govern”.

 

El president ha asegurado que “impedir el 155 es mantener fuerte y vivo el Govern legítimo de Catalunya”, al tiempo que ha querido dejar claro que “si el Estado ha querido hacer un plebiscito” con la convocatoria electoral, “lo asumimos”, porque “estamos de acuerdo con que es votando como se resuelven los problemas”. Pero ha reclamado un compromiso del Gobierno del Estado de que respetará lo que surja de las urnas y de que el proceso judicial al que se enfrentará él y otros 19 miembros del Ejecutivo acusados de rebelión, tendrá las garantías democráticas exigibles.

 

En este sentido, Puigdemont ha dejado la puerta abierta a volver pero también ha comentado que es desde Bruselas desde donde de momento pueden cumplir mejor con la función propia del Govern y de la protección de sus libertades.

 

De todas estas presiones de Carles Puigdemont, se confirma que el movimiento independentista de Catalunya es pacífico y democrático, que el mismo continúa, y por ser democrático se someten a la decisión de los ciudadanos catalanes en las elecciones del próximo 21 de noviembre convocadas por el gobierno de Mariano Rajoy, obvio, sólo exige una garantía: que se respeten los resultados comiciales. Estamos en lo dicho, esto no se acaba hasta que se acaba.

 

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