Por: Alejandro Ramírez
CIUDAD DE MÉXICO CDMX 29 DE OCTUBRE DE 2026 (Archivo Digital).-
El piloto argentino Franco Colapinto busca revancha en el Hermanos Rodríguez el próximo fin de semana dentro del gran premio de la Ciudad de México, un circuito donde el aire enrarecido pone a prueba a los monoplazas y el fervor de la afición mexicana convierte cada vuelta en una fiesta. Con Checo Pérez como referente local, la Fórmula 1 vuelve a conectar la pasión de dos pueblos unidos por el automovilismo.
Después de su abandono en Austin, el piloto argentino de Alpine apunta al Gran Premio de de México, una cita que combina exigencia técnica, velocidad extrema y una de las atmósferas más electrizantes del calendario.
“El Autódromo Hermanos Rodríguez siempre es un circuito especial para correr, espero siempre esta parte final de la temporada
representa un desafío particular y que el equipo deberá encontrar una puesta a punto adecuada para competir en esas condiciones. La afición mexicana es importante y destacar al Checo Pérez me impulsa a seguir adelante.” Indicó
La altura sí pesa
A más de 2.200 metros sobre el nivel del mar, el Autódromo Hermanos Rodríguez es el circuito de mayor altitud del campeonato. Y aunque desde las tribunas la velocidad parece no tener límites, para los equipos el desafío comienza en algo que no se ve: la menor densidad del aire.
Esta condición reduce la carga aerodinámica y la resistencia al avance, mientras complica la refrigeración de los frenos y de la unidad de potencia. “El resultado es una paradoja fascinante: los autos pueden alcanzar velocidades muy elevadas en las rectas, pero disponen de menos agarre aerodinámico del esperado en las curvas, es muy difícil competir en este país pero lo admiro mucho.” Señaló.
Por otro lado para Colapinto, compartir el escenario con una figura tan representativa del automovilismo latinoamericano ayuda a dimensionar lo que significa correr en esta región. Checo construyó una trayectoria que acercó a generaciones de mexicanos a la Fórmula 1; Franco, por su parte, representa la ilusión de una nueva camada de pilotos argentinos que busca consolidarse en la máxima categoría.
Son caminos diferentes, pero unidos por una misma pasión: llevar sus banderas a los circuitos más importantes del mundo.
“Hay algo que trasciende los tiempos por vuelta y las posiciones de largada. Cuando la Fórmula 1 llega a México, la pasión no se queda dentro de una sola frontera. El entusiasmo mexicano también encuentra eco en Argentina, donde miles de aficionados siguen cada paso y nos une la velocidad.”indicó.
El argentino cederá su monoplaza a Gabriele Minì durante la primera práctica libre, por lo que su actividad en pista comenzará en la segunda sesión del viernes.
Franco buscará su revancha mientras Checo recibe el cariño de su gente, la afición latinoamericana tendrá motivos para celebrar algo más grande que un resultado: la pasión compartida de dos países que, cuando se trata de Fórmula 1, hablan el mismo idioma.


