*Investigadores y estudiantes voluntarios de tres facultades concluyeron el primer ciclo de “Vocaciones Primarias” en La Nogalera, una iniciativa que busca despertar el interés por la ciencia y alentar la continuidad de los estudios.
“Yo no sabía que podía estudiar las estrellas”. Esta respuesta de una niña de la primaria rural “Año de Juárez”, en La Nogalera, resume una de las posibilidades que abrió “Vocaciones Primarias”, una iniciativa de investigadoras, investigadores y estudiantes voluntarios de la Universidad de Colima para acercar la ciencia a comunidades rurales y animar a la niñez a continuar estudiando.
El primer ciclo de talleres, dirigido a 55 estudiantes de primero a sexto grado, concluyó este lunes 26 de octubre. Participaron integrantes de las facultades de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME), Ciencias y Ciencias Químicas, en colaboración con la dirección del plantel.
Sara Guillermina Centeno Leija, investigadora de la FIME y coordinadora del proyecto, relató una conversación que le compartió la directora de la primaria, Edna Yaratzeth Durán Naranjo. Antes de los talleres, una alumna había expresado que quería dedicarse a poner uñas; después de participar, al preguntarle nuevamente qué deseaba ser de grande, respondió: “Yo no sabía que podía estudiar las estrellas”.
Para Centeno Leija, esa respuesta muestra el valor de ofrecer referentes y experiencias que permitan a niñas y niños descubrir posibilidades de formación que antes desconocían. Sin embargo, señaló que despertar el interés es apenas un primer paso: también es necesario reconocer las dificultades que enfrentan para seguir estudiando.
Durante la clausura recurrió a una dinámica para explicarlo. Pidió al alumnado imaginar una fiesta en Manzanillo, con piñatas, dulces, juegos y una visita a la playa. Cuando preguntó quién quería asistir, todas las manos se levantaron. Después les pidió mencionar qué podría impedirles ir.
Las respuestas aludieron a la falta de dinero, transporte, la distancia o la imposibilidad de que sus familias los acompañaran. Entonces planteó a las personas adultas presentes: “¿Sí se dan cuenta que ninguno de ellos dijo ‘porque no quiero ir’?”.
La investigadora trasladó el ejemplo a la educación. Les dijo que querer continuar los estudios no elimina las barreras para llegar a la secundaria o a la universidad. Cuando preguntó a las niñas y los niños quiénes deseaban seguir estudiando, nuevamente todos levantaron la mano.
Con ese propósito, “Vocaciones Primarias” reunió a un equipo universitario que compartió voluntariamente sus conocimientos mediante actividades de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, disciplinas conocidas por el acrónimo STEM. Las sesiones abordaron temas como moléculas, robótica, materia y universo, tecnología y mecánica, con experiencias adaptadas a las edades del alumnado.
El proyecto surgió de la colaboración entre investigadores de la FIME y la directora de la escuela. En su organización también participó Hugo Javier Serrano Posada. El trabajo conjunto permitió llevar a la primaria experiencias universitarias y establecer un contacto directo entre quienes hacen ciencia y quienes comienzan a descubrirla.
En la ceremonia de cierre, la directora Edna Yaratzeth Durán agradeció el trabajo de las y los talleristas y destacó su aportación al plantel. “Es una experiencia que nos ha dejado un aprendizaje significativo en nuestra comunidad escolar”, expresó.
También compartió su testimonio Roberto Ernesto Cueto Velázquez, exalumno de la primaria y actual estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UdeC. Habló de las dificultades que enfrentó para continuar su formación con una discapacidad visual y recordó a un maestro de ciencias sociales que lo inspiró a seguir estudiando.
“El acceso a la educación no garantiza el ejercicio digno de la misma”, señaló al referirse a los obstáculos que pueden acompañar la trayectoria escolar en comunidades rurales, entre ellos las distancias y los traslados prolongados.
Como parte del cierre, las familias ayudaron a las niñas y los niños a ponerse las camisetas de los talleres, en un gesto con el que Centeno Leija buscó destacar la importancia de su acompañamiento. Después, el alumnado les dio un abrazo a quienes impartieron las actividades.
Para Sara Centeno, la emoción de ese encuentro deberá acompañarse de seguimiento. Por ahora, uno de los indicadores del proyecto será conocer si quienes están por concluir la primaria se inscriben a la secundaria. Además de despertar vocaciones científicas, el esfuerzo busca que descubrir nuevas posibilidades se convierta en una razón para continuar estudiando y aprendiendo.









