Por: Alejandro Ramírez
CDMX.-3 DE OCTUBRE DEL 2026 (Archivo Digital).-
Tras 14 años de ausencia, el músico británico regresó a México con “Farewell to Mexico”, un recorrido por cuatro décadas de canciones en el que el piano volvió a ser el centro del espectáculo.
Pese al gran tormenton en la capital, no fue factor sobre el Estadio Banorte, una noche que quedará para la memoria. Elton John volvió a encontrarse con el público mexicano después de 14 años de ausencia y convirtió el antiguo Estadio Azteca en una enorme sala de conciertos: un lugar donde el espectáculo no dependió únicamente de la producción, sino de la fuerza de su carrera musical con un set list de un viaje de décadas para los fans.
En punto de las 8:15pm dio inicio el show musical, el repertorio preparado para el Banorte recuperó distintas etapas de la carrera de Elton John, desde el glam y el rock de los años setenta hasta una de sus piezas más recientes, Cold Heart.
Al estilo londidense como lo caracteriza La apertura dio comienzo con “Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding” coloca desde el principio al instrumento en primer plano: primero con una introducción instrumental de carácter progresivo y después con el golpe de una banda de rock que abre paso al resto de la noche.
“Hola, México. Estoy muy feliz de estar aquí esta noche. Quería darles las gracias por todo el amor que me dieron por tanto tiempo. Pasemos un gran momento”, fueron las palabras de Elton al público mexicano.
El salto hacia “Bennie and the Jets” cambio inmediatamente el pulso. El piano deja de ser solamente acompañamiento armónico y se convierte en parte del ritmo, Goodbye Yellow Brick Road, el álbum de 1973 del que también provienen otros momentos fundamentales del repertorio.
A partir de ahí, el concierto se mueve entre diferentes registros. “I Guess That’s Why They Call It the Blues” aporta una dimensión más cercana al soul; “Philadelphia Freedom” recupera el brillo del pop orquestal de los setenta; y “Tiny Dancer” lleva la presentación hacia uno de los territorios más melódicos de su catálogo.
Entonces aparece “Rocket Man”, una de esas canciones en las que la composición de Elton John y las letras de Bernie Taupin parecen inseparables.
Después sonaron baladas. “Levon”, “Sorry Seems to Be the Hardest Word”, “Someone Saved My Life Tonight” y “Have Mercy on the Criminal”
Uno de los momentos musicalmente más significativos llega con “Candle in the Wind”, presentada en formato de piano solo. Sin la banda completa alrededor, la canción adquiere otra escala.
Después llegó “Goodbye Yellow Brick Road” un clásico desde sus primeros acordes. Y en la recta final llegan los temas que transforman el estadio en una pista de baile: “Sad Songs (Say So Much)”, “Don’t Let the Sun Go Down on Me”, “Crocodile Rock”, “Saturday Night’s Alright for Fighting” e “I’m Still Standing”.
El encore reserva una sorpresa: “Cold Heart”, la colaboración de 2021 con Dua Lipa y PNAU, aparece en versión de piano solo, conectando al Elton John de los grandes discos de los setenta con el artista que volvió a las listas de popularidad en la era del streaming.
Pero más allá de las cifras, los nombres de las canciones o la dimensión del escenario, el concierto se sostiene por una idea sencilla: Elton John no necesita reinventar sus canciones para demostrar su vigencia.
Y cuando llegó “Your Song”, con el cielo iluminado por fuegos artificiales, el espectáculo dejó de ser solamente una gira de despedida. Fue el cierre de una larga conversación y las canciones que ayudaron a convertirlo en uno de los grandes pianistas y compositores de la música popular. Concluyó el show 10:47pm
En 1992 se presentó por primera vez en el entonces Estadio Azteca durante la gira The One. Treinta y cuatro años después regresó al mismo lugar, ahora bajo el nombre de Estadio Banorte, y se convirtió en el primer artista musical en presentarse allí con esa nueva denominación después de que el recinto albergara partidos del mundial 2026.



