El Vive Latino abrió como siempre: con muga intensidad, pasión y miles de personas entrando poco a poco al Estadio GNP Seguros en la Ciudad de México.
Desde temprano se sentía ese olor a pasto seco, bloqueador solar y expectativa que solo aparece cuando sabes que te espera un maratón de música.
Los primeros acordes llegaron por la tarde con bandas emergentes y propuestas alternativas que calentaron motores en los distintos escenarios. El festival se movía como una pequeña ciudad: gente recorriendo los escenarios, perdiéndose en el mercadito de diseño independiente o haciendo filas para tacos y cerveza.
El ascenso de la tarde
Conforme caía la tarde, el público empezó a concentrarse frente a los escenarios principales. Enanitos Verdes brilló en el festival, ofreciendo un nostálgico concierto en el escenario principal. Con Felipe Staiti al frente, la banda repasó sus grandes éxitos como “Lamento Boliviano”, “La Muralla Verde” y “Guitarras Blancas”, coreados por miles de asistentes en un homenaje al legado de Marciano Cantero.
Love of Lesbian y Enjambre
fueron de los sets más coreados; en especial estos últimos, que vivieron un momento emotivo con el público mexicano antes de su pausa en la carrera. La agrupación de Zacatecas reafirmó su lugar como una de las bandas mexicanas más importantes de la época reciente.
Pero lo que armaron liderados por Luis Humberto Navejas, fue la demostración de una evolución que pocos proyectos nacionales pueden alcanzar.
La noche del rock clásico
El punto de inflexión llegó cuando Lenny Kravitz subió al escenario. El neoyorquino convirtió su show en una especie de ceremonia rockera: guitarras potentes, llamaradas en el escenario y clásicos que hicieron cantar a miles de personas. Su presentación fue considerada uno de los momentos más grandes del primer día.
Exitos como “Are You Gonna Go My Way”, “Fly Away”, “It Ain’t Over ‘Til It’s Over” y “American Woman”. Su setlist combinó clásicos de su carrera con temas más recientes, cerrando una noche memorable del primer día del festival.
Después vinieron más leyendas:
* Juanes, que llenó su set de clásicos coreados.
* John Fogerty, repasando décadas de rock junto a sus hijos en el escenario.
* Cypress Hill, que llevó el hip-hop al festival con un ambiente pesado y lleno de humo.
White Lies: fue algo que no podremos olvidar tan fácil, la banda londinense se presentó en el escenario Telcel ante un lleno total y nos recordó por qué es una banda tan querida en México. Liderados por Harry McVeigh sucumbió en el escenario.
El cierre: fiesta total
La madrugada del sábado terminó entre ritmos bailables.
Los Amigos Invisibles pusieron a todo el mundo a moverse y Moenia cerró con synth-pop noventero, transformando el festival en un enorme karaoke colectivo bajo las luces del escenario.
Día 2 — Domingo 15 de marzo
El domingo empezó más relajado, pero con el mismo flujo interminable de gente entrando al recinto. Para entonces ya había polvo en los tenis, voces roncas y camisetas sudadas: señales clásicas del segundo día del Vive. Con un intenso calor.
El cartel apostó por un cruce de géneros aún más amplio: rock alternativo, electrónica y música latina.
Durante la tarde se presentaron varias bandas latinoamericanas y proyectos alternativos que mantuvieron el ritmo entre escenario y escenario. Dread Mar I abrió la tarde con ese sonido de reggae donde hizo vibrar a los asistentes y además recordó al eterno Juan Gabriel con el tema así fue.
Música para mandar a volar volumen 2 fue el regreso esperado de la chica dorada Paulina Rubio, El concepto también convocó a Danna Paola, Mijares, Emmanuel, Amanda Migue y el D.R Shenka quienes llevaron el festival a un lugar en el que la gente gozó éxitos románticos.
Las grandes presentaciones
La noche del domingo tuvo algunos de los shows más esperados:
Fobia desde 2019 no se presentaban en el festival y la gente coreó sus éxitos de una de las grandes bandas mexicanas del rock.
The Smashing Pumpkins, con un set cargado de nostalgia noventera.
Tom Morello, llevando su guitarra política y virtuosa al Vive.
Los Fabulosos Cadillacs, que desataron uno ola de fiesta de las más grandes del festival.
Steve Aoki cerrando con electrónica y una fiesta visual de luces y drops.
El final del festival
Cuando el último escenario apagó sus luces, el Vive Latino 2026 había reunido alrededor de 160,000 asistentes entre ambos días, con cerca de 70,000 personas por jornada.
El Vive Latino volvió a demostrar por qué, después de más de dos décadas, sigue siendo uno de los festivales más importantes de América Latina.










